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La Moneda ansiada

Dos outsiders más tres postulantes no identificados con la izquierda son el factor más novedoso en campaña presidencial chilena.

Publicado: 2013-08-23

En un escenario político como el chileno, en el que desde el regreso a la democracia la disputa por el poder se ha radicado en las dos grandes coaliciones -que en esta elección confronta a Michelle Bachelet con Evelyn Matthei- la inscripción de otros siete candidatos presidenciales se transformó en un fenómeno que introduce impensados factores de incertidumbre en esta carrera a La Moneda.

Es cierto que, aun cuando con nueve postulantes se marcó un récord, no es inédito que participe un número significativo de candidaturas representando a otras fuerzas o como independientes, lo que ocurrió por ejemplo, tanto en 1993 como en 1999, cuando en ambas elecciones hubo seis aspirantes presidenciales.

Pero eso no significa que el cuadro actual sea similar, sino por el contrario, existen elementos que le dan connotaciones distintas a las de comicios anteriores. Por de pronto, la oferta es más amplia, pero sobre todo distinta, si se considera que es la primera vez en que tres de los “outsiders” no se identifican con la izquierda, como son los casos del independiente Franco Parisi, el PRI, Ricardo Israel, o el ex DC, Tomás Jocelyn Holt.

No es lo único, porque a esa realidad se agrega que en los casos de Parisi como de Marco Enríquez-Ominami (ME-O), se trata de candidatos que podrían superar los dos dígitos, lo que haría que los postulantes que no representan a los dos principales bloques sumen más de 20 puntos, lo que no había ocurrido nunca, excepto en la última presidencial cuando la postulación de ME-O fue un fenómeno electoral que alcanzó precisamente esa cifra.

Estos factores, más el hecho de que los candidatos tendrán la misma oportunidad de participar en la franja o en los debates desafiando a lo que llaman el “duopolio” que encarnan Bachelet y Matthei, plantea una serie de interrogantes acerca del impacto que tendrá este fenómeno inédito.

En una elección en que, además, la inscripción automática permite seducir al electorado hasta el final, pero en que el voto es voluntario, nadie, ni tampoco las encuestas pueden predecir con certeza lo que sucederá en las elecciones de noviembre.

Balotaje diferente


Existe coincidencia en que en una realidad como la actual, la principal beneficiada debería ser la candidata que lleva la delantera, porque le permite intentar que su principal competidora se asimile a una más del resto, que es precisamente la estrategia de Bachelet, por ejemplo, al decir que los debates deben ser con todos, la que contrasta con la de Matthei que apunta a que la disputa se centre entre ambas.

Pero aun cuando pueda redituarle, son pocos los que apuestan a que con esta cantidad de postulantes a La Moneda, la abanderada de la Nueva Mayoría pueda imponerse en la primera vuelta, como es su aspiración, al menos de acuerdo a los cálculos que se hacen a partir de las cifras.

Con los datos que se conocen, las estimaciones coinciden en que Bachelet sacaría alrededor de 45%, seguida de Matthei con una cifra cercana al 35%, mientras Parisi y ME-O lograrían prácticamente todo el 20% restante.


Lee aquí el artículo completo que hoy publica el Diario Financiero de Chile.


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Agencias

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