No se relaja y se queda en casa

“Túpac Amaru representa la lucha y búsqueda por mejorar la forma de vida”

Punto.edu entrevistó al autor de "The Tupac Amaru Rebellion", el historiador norteamericano Charles F. Walker.

Publicado: 2014-11-04

En su libro The Tupac Amaru Rebellion (Harvard University Press, 2014), el historiador norteamericano Charles F. Walker presenta una exhaustiva investigación en torno a la figura de Túpac Amaru II, el icónico caudillo indígena que llegó a dirigir la más grande y peligrosa rebelión que la Corona española tuvo que enfrentar antes de los levantamientos que terminarían por precipitar la independencia de sus colonias americanas a inicios del siglo XIX. 

El libro explora en detalle tanto al personaje histórico de Túpac Amaru como la imagen legendaria que ha proyectado a través del tiempo. Walker es profesor principal de Historia y director del Hemispheric Institute on the Americas en la Universidad de California, Davis, y ha vivido en Perú por casi diez años, alternando ese tiempo entre Lima y Cusco. En los últimos quince años, este catedrático ganador de numerosas distinciones ha llevado a cientos de estudiantes a Cusco para su curso de verano sobre historia andina.

Reproducimos a continuación la entrevista que le concedió a propósito de su más reciente libro a Punto.edu, el diario de la PUCP, y que fue publicada el pasado lunes 20 de octubre:


¿Qué tan completa es la bibliografía sobre Túpac Amaru II?

El libro, que es una especie de síntesis y visión general, solo se ha hecho gracias a los excelentes trabajos al respecto realizados en los últimos 25 o 30 años, muchos de ellos fomentados por la PUCP. En parte, pude 

hacerlo porque contamos con buenos trabajos sobre la Iglesia en Apurímac, por ejemplo. Aún hay vacíos grandes, pero espero que el libro provoque nuevos estudios.

¿La alianza multiclasista que consiguió la rebelión pudo haber debilitado a la masa combativa?
Los indígenas quechuahablantes querían algo más radical, mientras que Túpac Amaru y Micaela Bastidas enfatizaban proteger a los criollos y a los mestizos, lo que era una especie de clase media. La idea del enemigo va cambiando durante la rebelión y se vuelve más extensa. Todos, al final, tanto el que usaba camisa europea como el que hablaba castellano, eran el enemigo. Túpac Amaru vivo nunca hubiera aceptado eso.
Más allá del hecho decisivo de Túpac Amaru de no tomar Cuzco, a pesar del consejo de su esposa, ¿qué tan trascendente fue la figura de Micaela Bastidas?
Es absolutamente fundamental. Micaela Bastidas manejaba toda la cuestión logística: víveres, armamento, quiénes iban y adónde. Los que trabajan en historia militar saben que la logística es fundamental. Me preguntaba mucho por qué era tan hábil y descubrí que, en parte, era por el papel que tuvo ella como mujer comerciante. Generalizando, se podría decir que lo mismo sucede hasta hoy en día, donde la mujer andina maneja la economía familiar y tiene un papel en el comercio.
Además de su discurso político, se habla mucho de la imagen mesiánica que proyectaba Túpac Amaru para llegar a las masas.
Y lo hacía muy bien. Enfatizaba mucho el tema de sus ancespuntofinal tros incas, manejaba muy bien el quechua, el concepto de resurrección después de la muerte y los mitos: que era imbatible o la idea de que estaba en varios pueblos a la vez.
¿Cuál fue la posición de la Iglesia católica durante la rebelión?
En el libro, enfatizo el papel del obispo de Cuzco, Moscoso y Peralta, por dos cosas: la excomunión de Túpac Amaru, que le duele mucho por ser un hombre absolutamente católico; y por obligar a quedarse a los curas que están en la “zona roja”, que fue algo brillante pues sabía que Túpac Amaru no los iba a tocar. Yo los llamo una especie de “quinta columna”, que pelean por los realistas a pesar del control de los rebeldes.
¿Por qué cree que Juan Velasco Alvarado eligió a Túpac Amaru II como figura de su revolución?
Porque era un indígena quechuahablante y Velasco buscaba el apoyo con la reforma agraria. Velasco entró muy bien con la figura del héroe revolucionario que buscaba mejorar el Perú y creó el argumento de que él iba a culminar lo que comenzó Túpac Amaru. Así como Argentina enfatizaba el papel de San Martín y Venezuela, el de Bolívar; en el Perú había una especie de vacío que se llenó con esta figura.
¿Por qué la imagen de Túpac Amaru sobrevive en el tiempo?

Representa aquí la provincia, la insubordinación, la lucha y la búsqueda por mejorar la forma de vida. Pero también hay un Túpac Amaru para todos. Lo curioso es Micaela como ícono. Por ejemplo, en las láminas escolares, parece una barbie: blanca, con un cuello interminable, como una modelo de metro ochenta de estatura. Aunque, en realidad, no tenemos una visión muy clara sobre ella.


[Foto de cabecera: Alias Peru]


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