Una misteriosa cuenta bancaria y las diferencias entre la querella, que denuncia asesinato, y la Fiscalía, que no descarta el suicidio, dominan el caso por la muerte del fiscal Alberto Nisman, ocurrida hace dos meses, cuatro días después de denunciar a la presidenta argentina, Cristina Fernández, por encubrir a terroristas

La defensa de Diego Lagomarsino, el único imputado hasta ahora en la causa por entregarle el arma que acabó con la vida del fiscal, presentó un escrito donde brinda detalles sobre la cuenta bancaria que compartía con Nisman, la madre y la hermana del fiscal en Estados Unidos.

Las dos mujeres debían declarar el miércoles, pero finalmente se excusaron por problemas de salud y no se presentarán ante la fiscal Viviana Fein, a cargo de la investigación.

"Lagomarsino creía que mal utilizada la información podía perjudicar la imagen de Nisman", sostuvo el abogado del especialista en informática, Maximiliano Rusconi, quien llevó el escrito a la Fiscalía de Fein.

El diario argentino Página/12 aseguró que Lagomarsino cobraba 41,000 pesos (unos US$4,850) mensuales, de los que depositaba 20,000 (unos US$2,350) en la cuenta bancaria.

Tras la difusión de esa información, el jefe de Gabinete argentino, Aníbal Fernández, aseguró que Nisman, quien investigaba el atentado de 1994 contra la mutualista judía AMIA, actuó como "un sinvergüenza como pocas veces se han visto en este país".

"Acá Lagomarsino dice que de los 40,000 pesos que le daban, 20,000 eran depositados en la cuenta bancaria. Por lo pronto, lo que está haciendo es malversación de caudales públicos y acá también hay cohecho", sostuvo Fernández en diálogo con la prensa.

"A Nisman se le daban los fondos para esclarecer el atentado contra la AMIA. Si él la dedicaba para salir con minas (mujeres) y pagar 'ñoquis' (empleados públicos que no trabajan), entonces se mofó durante todo este tiempo de 85 víctimas y más de 300 heridos", añadió.

La descalificación de Fernández fue repudiada por el filósofo argentino Santiago Kovadloff. "Atacó a un muerto. Cuando uno ataca a un muerto y lo descalifica de la forma que él lo hizo, es porque ese muerto está vivo. Si está vivo es porque significa mucho. Porque significa mucho, hay que descalificarlo", sostuvo.

Tras dos meses de pesquisas, la investigación oficial por el fallecimiento de Nisman todavía no arrojó pruebas concluyentes sobre las causas de la muerte y se intensifican las diferencias entre la Fiscalía y el informe de los peritos contratados por la querella.

La fiscal Fein no se ha decantado por las hipótesis de suicidio u homicidio, mientras la querella constituida por la familia y encabezada por su ex pareja, la juez Sandra Arroyo Salgado, sostiene que "a Nisman lo mataron".

Un nuevo perito llegado de la sureña provincia de Neuquén buscará esclarecer puntos claves de esas diferencias: en qué posición se encontraba el cuerpo de Nisman al recibir el disparo el 18 de enero pasado y la posibilidad de que en la escena se encontrara otra persona. (EFE)


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